Un seguro de vida paga un capital en dinero a las personas que vos elegís, cuando ellas más lo necesitan. No es para vos: es para que tu familia pueda sostener la casa, terminar de pagar lo que quede y tomarse el tiempo de reacomodarse sin apuro.
La base de cualquier seguro de vida individual.
Según la compañía y el plan que elijas.
El de vida es el seguro más difícil de hablar y el que más se posterga. Por eso no lo vendemos por formulario: nos sentamos, miramos tu situación real —si tenés hijos, si hay un crédito, quién dependería de tu ingreso— y recién ahí sale el capital que corresponde. En Esquel nos conocemos, y esa conversación se tiene mejor cara a cara.
Una referencia habitual es entre tres y cinco años de tus ingresos, más las deudas que dejarías (crédito, hipoteca). Lo importante es que alcance para el tiempo que tu familia necesite para reorganizarse.
Depende del capital y de tu edad. Por capitales bajos suele alcanzar con una declaración jurada de salud; a partir de cierto monto la compañía puede pedir estudios.
La póliza entra en mora y puede caducar. En los seguros de vida con ahorro existen otras alternativas; en los de vida pura, la cobertura cesa. Conviene avisarnos antes de dejar de pagar: casi siempre hay una salida mejor.
Sí, la designación de beneficiarios es libre y podés cambiarla cuando quieras. Si no designás a nadie, el capital va a tus herederos legales, que puede no ser lo que querías.
No. El de sepelio cubre el servicio fúnebre y suele tener un costo bajo; el de vida paga un capital en dinero a tus beneficiarios. Son complementarios y muchas familias contratan los dos.
Trabajamos con las compañías líderes del país. Para vida, entre otras:
Sin compromiso y sin vueltas: te decimos qué capital tiene sentido en tu caso y qué compañía lo cubre mejor.
Otros seguros